HISTORIA

La Marchesina se inició como una empresa unipersonal a nombre de Hugo Pedro Berardo, dedica a la comercialización de áridos. Ya a finales de la década del 90 se consolida como una sociedad jurídica.

Con la fuerza de la juventud y las ideas renovadoras del Contador César Berardo, el grupo familiar buscó como objetivo inmediato incorporar un valor agregado a su producción existente. Se trataba, como paso prioritario, clasificar esa producción y ponerla en obra al servicio del cliente.

Una de las primeras medidas fue la adquisición de una retroexcavadora y en 1999 llegó el momento de la planta para producir el hormigón elaborado al que se le sumó luego el servicio de bombeo necesario para afianzar el crecimiento y así poder trasladar el producto final a las distintas construcciones de Villa María y la región.

La aparición del hormigón elaborado, a través de La Marchesina, se constituyó en una actividad pionera para el interior del país modificando las condiciones del mercado y la manera de trabajar en la gente que se dedica a la construcción.

Hoy, La Marchesina, con más de veinte años de existencia, además de contar con varias plantas hormigoneras ubicadas en puntos estratégicos de la geografía cordobesa, cuenta también con un amplio parque de maquinarias para suministro de hormigón, dispone de plantas portátiles para su instalación a “pie de obra” y un laboratorio móvil (certificado por el INTI) con prensa para ensayo de probetas.

Al servicio de Hormigón Elaborado hay que sumarle también la comercialización y transporte de Áridos y el alquiler de Grúas y Máquinas Viales, actividades que posicionan a la Empresa como una de las líderes en el rubro de la construcción en la provincia de Córdoba.

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